lunes, 29 de julio de 2013

Angustia mucho no saber que quiere el otro de vos, te inquieta, te perturba, por eso nos volvemos desconfiados, nos ponemos a la defensiva, asumimos siempre que las intenciones del otro no son buenas. Nunca podemos saber ¿que quiere el otro?, ¿porque nos quiere?, eso es un eterno misterio ¿por que siempre caemos en la trampa de dar respuestas apresuradas?. El bello siente que lo quieren solo por su belleza, el rico por su riqueza, el poderoso por su poder... ¿Por qué pensamos tan mal del otro? El otro...sus intenciones siempre son una amenaza para nosotros, ¿por qué?. Pero si dejaramos de adivinar y le dieramos la chance al otro de mostrar que siente, que quiere y por qué nos quiere, tal vez nos sorprenderíamos. Si soportaramos esa angustia de no saber que quieren de nosotros, tal vez algo nuevo podría llegar a nuestra vida. Si pudieramos dejarnos atravesar por el deseo del otro, dejar que quieran algo, que nos quieran, dejar que pretendan cosas de nosotros, porque eso es existir. El deseo del otro nos atemoriza, sentimos que quiere arrebatarnos algo muy preciado, ¿pero no es eso en definitiva lo que anhelamos? que nos quieran por lo que somos, por lo que tenemos, por eso que nos hace únicos.

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