Angustia
mucho no saber que quiere el otro de vos, te inquieta, te perturba,
por eso nos volvemos desconfiados, nos ponemos a la defensiva,
asumimos siempre que las intenciones del otro no son buenas. Nunca
podemos saber ¿que quiere el otro?, ¿porque nos quiere?, eso es un
eterno misterio ¿por que siempre caemos en la trampa de dar
respuestas apresuradas?. El bello siente que lo quieren solo por su
belleza, el rico por su riqueza, el poderoso por su poder... ¿Por
qué pensamos tan mal del otro? El otro...sus intenciones siempre son
una amenaza para nosotros, ¿por qué?. Pero si dejaramos de adivinar
y le dieramos la chance al otro de mostrar que siente, que quiere y
por qué nos quiere, tal vez nos sorprenderíamos. Si soportaramos
esa angustia de no saber que quieren de nosotros, tal vez algo nuevo
podría llegar a nuestra vida. Si pudieramos dejarnos atravesar por
el deseo del otro, dejar que quieran algo, que nos quieran, dejar que
pretendan cosas de nosotros, porque eso es existir. El deseo del otro
nos atemoriza, sentimos que quiere arrebatarnos algo muy preciado,
¿pero no es eso en definitiva lo que anhelamos? que nos quieran por
lo que somos, por lo que tenemos, por eso que nos hace únicos.

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